Los candidatos a la presidencia, Barak Obama y John McCain, están evitando profundizar en uno de los temas cruciales para los latinos o hispanos, como prefieras llamarles. Me refiero a la inmigración, un problema crucial en este proceso electoral.
No obstante que en algún momento Obama parecía tomar la bandera y apoyar una reforma migratoria y que McCain, el senador no el candidato, mostraba simpatía por un cambio en las reglas para el tratamiento de inmigrantes, los dos hablan muy poco de tema. El voto blanco, que en su mayoría rechaza los flujos migratorios provenientes de las naciones pobres, pues los considera una carga fiscal inaceptable y una amenza a su identidad y unidad nacionales, sigue siendo definitivo, a pesar del acelerado crecimiento de las minorias étnicas, que se convertirán en mayoría en tan solo cuarenta años. Pero por ahora, la ambiguedad parece ser la mejor política de comunicación.
Hay quienes votan por una candidato u otro por su posición en diversos temas. Para los conservadores cristianos (católicos o protestantes) el tema del aborto es fundamental. Para los cubano americanos, la postura frente al gobierno comunista cubano el decisivo. Para los judios, el apoyo a los gobiernos israelies frente a los palestinos y los musulmanes radicales es clave. La pregunta aquí es si el tema de la reforma migratoria es fundamental para los latinos. Las encuestas muestran que los hispanos prefieren a Obama, no obstante la superficialidad con que trata el tema migratorio. Sería definitivamente mayor si Barak fuera más elocuente y McCain ganaría más adeptos si retomara su postura previa a la nominación, pero claramente ninguno de los dos está dispuesto a arriesgarse.
lunes 15 de septiembre de 2008
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