domingo, 6 de septiembre de 2009

Debate de salud: suma cero

Si uno se basara en los debates entre republicanos y demócratas sobre la reforma de salud, difícilmente podrá crearse una opinión razonable de los beneficios o perjuicios de la iniciativa del presidente Barak Obama.
El debate se centra en no permitir que el contrario convenza a la opinión pública; sufre el bipartidismo y desaparece la función del Congreso como tal.
El Partido Republicano, sumido en una profunda crisis, ha definido una estrategia de negación, buscando bloquear a toda costa la iniciativa del primer mandatario. Sin embargo, los demócratas han fracasado en convencer a la mayoría de los estadounidenses que un programa de seguro manejado por el gobierno es la mejor opción. De ahí que el presidente vaya tener a tener que hacer concesiones. Ya veremos qué pasa este miércoles.
Hay más de 50 millones de norteamericanos sin seguro médico y muchos de los que lo tienen no les resuelve sus problemas de salud ante enfermedades crónicas, cuyo tratamiento es muy costoso. Aun así, los republicanos niegan cualquier opción del gobierno, a pesar que una quinta parte de la población corra el riesgo de morir de enfermedades crónicas curables o controlables.
Si nos dejáramos guiar por lo que dicen los representantes populares no llegamos a ninguna parte, pues unos defienden su propuesta sin reconocer sus limitaciones mientras que los otros la atacan sin reconocer sus virtudes. De ahí que mejor sería que tanto demócratas como republicanos evitaran participar en debates públicos en radio y televisión pues poco o nada aportan. Se encierran en sus mensajes sin aportar evidencia y tampoco buscan un consenso. Después de escucharlos uno se queda exactamente igual. Suma cero.

viernes, 27 de febrero de 2009

¿El Principio del Fin?

Los griegos de hoy recuerdan los grandes logros de su civilización. También lo hacen los romanos y sus monumentos históricos conmemoran un imperio que gobernó el mundo entonces conocido por siglos. Igual ocurre con los Aztecas, los Mayas y los Incas. Mexicanos y peruanos se regocijan ante la grandeza de su pasado pero se frustran ante la impotencia de recuperarla.

Al escuchar al presidente de Estados Unidos, Barak Obama, durante su mensaje al Congreso esta semana pensé inmediatamente en aquellos imperios que hoy son ceniza. Obama se refirió al país donde se inventó el automóvil, al que llegó primero a la luna y al que encabezó la revolución tecnológica. Por momentos sentí que hablaba con nostalgia, aunque este país tiene una capacidad inmensa para recomponerse, por la fuerza de sus instituciones políticas, académicas y sociales. Pero la naturaleza de esta crisis económica, el abismo entre la riqueza y la pobreza, la potencial polarización de la sociedad en temas raciales y morales,  permiten vislumbrar un haz de luz oscuro, que podría crecer y dominar el porvenir si la crisis económica no se resuelve pronto.